El tiempo de Adviento dispone de una riqueza bíblica que nos lleva a lo largo de la Escritura, a meditar una serie de textos que iluminan y preparan al cristiano para vivir mejor la Navidad.

Los cuatro domingos del tiempo de Aviento presentan a cuatro personajes que toman un protagonismo central debido a su papel en anunciar la venida del Señor. Estos cuatro personajes son: el Profeta Isaías, San Juan Bautista, San José y la Santísima Virgen María.

El Profeta Isaías

Los domingos de Adviento, que en este año 2023 corresponden al “Ciclo A”, toman la primera lectura del Libro del profeta Isaías. Isaías es un profeta que se identifica con el anuncio constante de la venida del Mesías, por ello su papel es muy importante en este tiempo litúrgico de Adviento, en la catequesis dominical que hace la Iglesia Católica. Isaías es un profeta, que como tal vive la presencia de Dios, a pesar de la situación del pueblo. Él no deja de anunciar al pueblo de Israel la venida del Señor, y de sus planes. Ninguna circunstancia logra afectar al profeta en su fe y misión encomendada. De las lecturas propuestas para la reflexión en cada uno de los domingos de Adviento podemos apreciar algunas frases clave del mensaje de Isaías. Presentaremos una de cada domingo:

  • «Vengan; caminemos a la luz del Señor» (Is 2, 5)

Adviento nos debe llevar a identificar esa luz, que ilumina nuestro camino. Esa luz es Cristo que viene a vencer la oscuridad que puede presentarse en cualquier momento de nuestra vida diaria y traernos un mensaje salvador. Esa luz que sólo brilla por el poder de Dios, y no puede ser apagada jamás por ninguna oscuridad.

  • «Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor» (Is 11, 1)

Cristo es ese renuevo. Sobre Él viene el Espíritu del Señor, y por ello debemos anhelar su espera, porque viene a darnos vida. Nuestra espera debe reconocer que sólo Jesús nos puede salvar, nadie más.

  • «Sean fuertes, no teman. Miren a Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y los salvará» (Is 35, 4)

El profeta Isaías no sólo anuncia una acción de Dios, sino que muestra que el mismo Dios viene en «persona» a salvarnos. Adviento es un tiempo para ser fuertes en la espera, y no distraernos en el consumismo de estas fechas. Ser fuertes porque pronto vendrá Jesús a salvarnos.

  • «La virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros» (Is 7, 14)

El profeta anuncia el nacimiento histórico de Jesús, y menciona a la Virgen María. Ese Dios que viene se llama Dios-con-nosotros. Es un Dios cercano, que viene a nuestra historia a darle sentido. No desde lejos, sino cercano, en medio de su pueblo Dios se manifiesta.

Estas lecturas de Isaías en Adviento deben avivar en nosotros la alegre espera, por la luz que se enciende, por la pronta liberación, por la esperanza que renace y crece de un Dios que estará con nosotros

San Juan Bautista

San Juan Bautista es la segunda figura del Adviento. Él es el último de los profetas de Israel y el precursor del Mesías. Fue enviado por Dios a preparar el camino del Mesías que está a las puertas, viviendo y predicando el ayuno y la conversión.

  • «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos» (Mt 3, 1)

La conversión no es para después, es ahora, es en cada momento de nuestra vida. El Reino de Dios no puede llegar y dar frutos si no buscamos la conversión. Juan Bautista muestra a la gente quién es Jesús de Nazaret:

  • «¿Qué salisteis a ver? ¿un profeta? Sí, les digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti”. (Mt 11, 7-10)

Cristo mismo nos indica quién es Juan. Es su mensajero, y a pesar de vivir en el desierto, con poca ropa y poca comida, no hay nadie más grande entre los nacidos:

  • “Le aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.» (Mt 11, 10-11)

Juan el Bautista inaugura la Buena Noticia de la Salvación, el Evangelio, señalando con el dedo la presencia del Salvador de la humanidad: “este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Pero, Juan Bautista no sólo indica con el índice la presencia del Señor, sino que da testimonio de Él con su palabra, el bautismo de conversión en las aguas del río Jordán y su muerte a manos del rey Herodes.

San José

San José es otro personaje importante de Adviento. Su papel fue vital, aunque su figura no sea tan mencionada. San José es el padre adoptivo de Jesús, y por tanto desde antes de su nacimiento debió encarar varias situaciones que manejó guiado por el Señor. Acoger a María como su esposa lo hizo guiado por el Señor, colocarle el nombre a Jesús, huir para salvar su vida, y regresar nuevamente lo hizo guiado por el Señor. En el camino de la fe, la obediencia es fundamental. San José, hombre justo y casto nos enseña que un hombre guiado por Dios no se equivoca. Cuidemos del verdadero espíritu de Adviento como San José, que nada nos aparte de cumplir la voluntad de Dios.

De las lecturas de Adviento en que mencionan a San José podemos destacar:

  • “Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer” (Mt 1, 24)

San José escuchó al ángel y fue obediente. Llevó a María a su casa, a pesar de lo que pudieran decir los demás. No vivió para agradar al mundo sino a Dios, amando a la Virgen con un amor puro. En este tiempo de Adviento, ¿qué llevamos a casa? ¿luces, adornos, lujos? Adviento no es para eso, es para preparar cuidando que nuestro corazón reciba con amor y sencillez a Jesús que viene a nacer en nuestra vida. Como San José, aprendamos a obedecer la voz de Dios y cuidar de que nuestro corazón sea apto para que nazca el Señor.

La Santísima Virgen María

La Santísima Virgen María es la figura más importante en la reflexión y vivencia del Adviento. Quién mejor que ella, que llevó en su seno al Hijo de Dios, nos puede enseñar a vivir el Adviento como debe ser. ¿Qué hizo María antes del nacimiento de Jesús? Vemos que ella creyó en la Palabra del Señor, visitó a su prima Isabel para servirla, y dio a luz en un humilde establo en la ciudad de David. Su camino estuvo marcado por la sencillez, el silencio y el servicio.

Adviento es un tiempo para eso, para la sencillez de poder vivir la espera con alegría por el que viene. No es lo material, no es lo que compremos lo que le da sentido a la época, sino el gozo de saber que Cristo viene, y que su luz quitará las tinieblas del pecado. Es un tiempo para el silencio, porque en el silencio, lejos del ruido podremos escuchar la voz del Señor y saber qué debemos cambiar para recibirlo con la mejor disposición. Es un tiempo de servicio para tender la mano a tanta gente necesitada, tanta gente que espera ver el rostro misericordioso de Dios a través de nuestra ayuda generosa.

María en su corazón acogió la Palabra del Señor y por eso lo concibió primero ahí que en su seno. María llevaba en su vientre a Jesús y así fue llevada a casa de San José, por ello podemos ver en esa actitud de la Virgen, el llamado a llevar a Jesús en nuestro corazón:

  • “Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer” (Mt 1, 24)

Tal vez tú estés lejos de casa, tal vez durante esta Navidad no puedas estar con los tuyos, pero a donde vayas, no olvides llevar el rostro de Jesús, el del niño que nace en el Belén de nuestro corazón, en donde él nace para salvarnos.