Píldora de Meditación 452

Érase una vez un rey que mandó colocar una gran piedra en medio del camino.

El rey observaba a sus súbditos para ver si alguno la quitaba.

Los ricos comerciantes y los cortesanos, al verla, simplemente daban un gran rodeo y seguían su camino. Algunos criticaban al rey por no tener limpios los caminos.

Un día un campesino llegó con su carga al hombro, la dejó en el suelo y después de muchos intentos logró echar la piedra fuera del camino.

Cuando volvió a coger su carga vio una bolsa donde había estado la piedra. La bolsa contenía muchas monedas de oro y una carta del rey que decía que las monedas de oro eran para el que quitara la gran piedra. Y aprendió, aquel día, que cada obstáculo en el camino de la vida es una oportunidad para mejorar nuestra situación

La vida es una larga carrera de obstáculos. Hay personas que los evitan y hay otros que se enfrentan a ellos y encuentran su recompensa.

Hay cristianos que piensan que es Dios quien tiene que quitar los obstáculos de su camino y hay otros cristianos que simplemente piden a Dios el valor y la fuerza para enfrentarse y vencer los obstáculos de la vida.

Haga un repaso de su vida y haga una lista de los obstáculos que ha superado para llegar hasta aquí.

¿Y en la vida cristiana?

Vivimos en una sociedad del placer sin frenos, de los derechos sin obligaciones, del dinero sin trabajar, del divorcio sin firmas, del amor sin rostro… una sociedad cada día menos cristiana. Y en medio de ella tenemos que vivir nuestro cristianismo. Y ahí están los obstáculos que tenemos que superar. Y saben una cosa, esto no es tarea fácil.

(Flus)

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