Píldora de Meditación 562

¡El mundo tiene hambre de infinito y sed de cielo!

Por más que nos arruguen o encorven los años, los sufrimientos, los trabajos; por más sol que haya golpeados a las espaldas y lluvia en la cabeza…, aquella hambre y sed de cielo, nadie nos lo puede quitar porque el Señor que viene nos va a colmar el ser, pues, sólo Él basta. O como exclamara san Agustín en el Libro de las Confesiones: “Mi alma está inquieta y solo descansará cuando repose en Ti” (Conf, 15).

Todos tenemos una tarea, tenemos que andar, como peregrinos, un sendero, muchas veces tortuoso, para alcanzar la meta fijada. Teniendo en cuenta nuestra misión de cristianos, y que ahora reemprendemos en este comienzo del año 2025, llenos de confianza en Dios, armados con la fe en que Él estará a nuestro lado en todo momento y alimentados con la esperanza que alcanzaremos la meta sea como sea, ahora te recuerdo que “los sabios brillarán con esplendor de cielo, y los que enseñan la justicia a las multitudes serán como estrellas por toda la eternidad”. Es que “la lengua del justo expone la sabiduría porque lleva en el corazón, la ley de su Dios” (Sal. 36).

Muchas bendiciones…

 Fr. Luis Francisco Sastoque, o.p.